Convocan a fortalecer la integridad corporativa ante desafíos sociales
Credits: Archivo UDEM
- En un Encuentro del Instituto de Ética de la Universidad de Monterrey, expertos en responsabilidad social de empresas, organizaciones civiles y de universidades se reunieron para dialogar sobre estrategias de integridad organizacional
Diversos sectores de la comunidad coincidieron en la necesidad de fortalecer las estrategias de integridad organizacional para enfrentar los complejos desafíos sociales contemporáneos, durante el reciente Encuentro del Instituto de Ética de la Universidad de Monterrey.
El foro se realizó la mañana de este jueves en las salas 5 y 6 de Aprendizaje Permanente de Estoa, donde se reunieron encargados de responsabilidad social de algunas empresas aliadas de la UDEM, representantes de organizaciones no gubernamentales, académicos de diferentes universidades y docentes de esta institución.
La bienvenida al evento estuvo a cargo de Jean Gabriel Guerrero Dib, director de Identidad y Principios Institucionales; mientras que Luz Godina, directora del Centro de Integridad de la UDEM, ofreció un panorama general del área a su cargo; y Gladys Miranda González de León, coordinadora del Instituto de Ética de la UDEM, fungió como moderadora.
Asimismo, Ana Rosa Leal, profesora investigadora de la Escuela de Negocios de la UDEM, ofreció la conferencia titulada Ética empresarial en México: lo que las empresas hacen, lo que dicen y lo que viene, que después derivó en mesas de análisis.
Durante su intervención, Guerrero Dib destacó que la formación universitaria debe trascender lo académico para consolidar líderes responsables, comprometidos firmemente con la honestidad en sus entornos profesionales y personales.
“Los desafíos que enfrentamos hoy son cada vez más complejos y no pueden abordarse desde una sola institución o disciplina, por ello valoramos profundamente espacios como este, que nos permiten reunir perspectivas diversas”, manifestó el directivo.
Por su parte, Luz Godina detalló la evolución del Centro de Integridad de la UDEM fundado en 2017, cuyo propósito principal consiste en promover la rectitud y la excelencia tanto en estudiantes como en colaboradores.
La UDEM es reconocida a nivel mundial como una universidad líder en materia de sus esfuerzos por promover la integridad académica al interior de la universidad y entre sus universidades pares”, afirmó.
La especialista también explicó que el Instituto de Ética opera bajo tres vertientes esenciales: la generación de conocimiento, el desarrollo de capacidades organizacionales y el impulso de alianzas estratégicas con los sectores público y privado.
“Cuando buscamos fortalecer la cultura de integridad en la comunidad, es necesario considerar también a la ciudadanía, a las empresas y al gobierno. Debemos abordar los desafíos éticos que enfrentamos todos los días”, subrayó.
La ponente señaló la urgencia de proveer herramientas prácticas a las instituciones para materializar los valores morales en acciones corporativas reales, superando la teoría mediante recursos educativos especializados desarrollados por el instituto.
RADIOGRAFÍA DE LA INTEGRIDAD Y LOS RETOS GLOBALES
En su conferencia, Ana Rosa Leal compartió los hallazgos de un estudio internacional que situó las problemáticas del entorno corporativo mexicano frente a la realidad de otras naciones de América Latina y Estados Unidos.
La investigadora de la Escuela de Negocios de la UDEM expuso que las normativas nacionales actuales suelen marchar rezagadas frente a las dinámicas delictivas cotidianas que encaran los empresarios, provocando incertidumbre al momento de delimitar los esquemas de cumplimiento legal y la autorregulación.
“La regulación se ha estado quedando un poquito atrás de los fenómenos que a muchos de ustedes les toca vivir. A veces pareciera que el sentido común no nos basta, hay diferentes perspectivas”, advirtió.
La especialista vinculó las tensiones políticas internacionales con la urgencia de reestructurar las prácticas comerciales del país, especialmente frente a las exigencias regulatorias impuestas por los socios comerciales de la región de Norteamérica.
“Vemos que ellos están intentando reducir el consumo de fentanilo, lo cual nos lleva a que México se tiene que replantear muchas cosas, ya sea la forma en la que estamos gobernados o la forma en que hacemos los negocios”, argumentó.
La catedrática planteó una interrogante sobre la naturaleza última de la rectitud en el ecosistema corporativo, instando a las y los asistentes a discernir si estas prácticas obedecen a un mero trámite normativo o a una convicción íntima.
“¿Es un tema de cumplimiento? ¿Será que vienen las reglas y solamente se preocupan por cumplir? ¿Será un tema de cultura? ¿Realmente estamos convencidos de que hay que hacer las cosas de cierta forma?”, inquirió.
La experta alertó sobre las distorsiones de mercado que padecen las corporaciones que optan por conducirse con apego a la legalidad, frente a competidores que recurren a malas prácticas para adjudicarse proyectos.
“Muchos nos decían que no hay juego limpio y que estaban perdiendo contratos. Nuestros costos son mucho más altos porque no estamos evadiendo la ley, entonces está muy complejo competir en ese entorno”, denunció.
Asimismo, la investigadora abordó los dilemas éticos que acarrea la irrupción tecnológica y el despliegue de automatizaciones avanzadas dentro del sector privado sin marcos jurídicos claros que protejan la información sensible.
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