Comparte lecciones de resiliencia tras transformar la adversidad en propósito
Créditos: Archivo UDEM
- Dentro del congreso Leaders in Training 2026, Valeria de la Torre compartió su experiencia con estudiantes de la Universidad de Monterrey, tras un accidente que cambió su vida, motivando a la comunidad estudiantil a enfrentar sus propios retos con resiliencia y sentido de propósito
“No podemos elegir lo que nos pasa, pero sí cómo lo enfrentamos; nuestros sueños nos dan fuerza y la verdadera recompensa está en el camino”, afirmó Valeria de la Torre, creadora de contenido, quien compartió con estudiantes de la Universidad de Monterrey su testimonio tras un accidente ocurrido en diciembre de 2024 que derivó en la amputación de ambas piernas.
De la Torre sintetizó su experiencia en tres aprendizajes fundamentales: la aceptación de lo que no se puede controlar, el poder de los sueños y el valor del proceso.
Como parte del evento Leaders in Training 2026, la conferencista impartió la ponencia Resiliencia en fragmentos en la Universidad de Monterrey el pasado 9 de abril, en el Teatro UDEM.
A través de un relato íntimo y reflexivo, la ponente buscó motivar a las y los estudiantes a fortalecer su resiliencia emocional, al subrayar la relevancia de la toma de decisiones, el propósito de vida y la reconstrucción personal frente a contextos adversos.
Durante su intervención, evocó el momento que marcó un antes y un después en su historia, al despertar en el hospital: “Miro hacia mi cuerpo y me doy cuenta de que mis piernas ya no están. En ese momento, la vida como yo la conocía dejó de ser; cambió para siempre”.
Asimismo, compartió aspectos de su vida previa al accidente, particularmente su etapa en la Ciudad de México, donde descubrió el montañismo, actividad que definió como transformadora.
“Fue un momento que me permitió sentir mucha presencia y conexión; estaba 100 % en el presente y me sentía muy viva. Esa experiencia despertó en mí las ganas de repetirla lo más posible”, relató.
Explicó que estas experiencias en la montaña le permitieron reconocer sus capacidades físicas y mentales, además de valorar el esfuerzo constante.
“Son ascensos de muchas horas, con clima extremo, y cada uno representaba un reto personal. Cuando llegaba a la cima podía ver de lo que mi cuerpo y mi mente eran capaces”, afirmó.
Tras el accidente, describió un proceso emocional complejo, atravesado por la incertidumbre y la desesperanza.
“Llegué a pensar que mi vida se había terminado, que no iba a poder volver a ser feliz; solo veía oscuridad”, señaló.
Sin embargo, destacó que el acompañamiento de su familia, pareja, amistades y equipo médico fue clave para iniciar su recuperación.
Este respaldo le permitió encontrar un primer rayo de esperanza al reconocer que, pese a la pérdida, seguía con vida. A partir de ello, reflexionó sobre la resiliencia como una decisión consciente: “No podía controlar lo que me había pasado, pero sí podía decidir cómo enfrentarlo”.
Para dimensionar el reto que enfrentó, recurrió a la metáfora de la montaña, comparando su proceso con el mayor desafío de su vida.
“La vida me puso enfrente la montaña más grande que jamás había visto y decidí que quería subirla, aunque no supiera cómo”, compartió.
Como parte de su proceso, impulsó una campaña de recaudación de fondos a través de redes sociales para acceder a una prótesis, lo cual describió como un acto de vulnerabilidad.
“Fue un acto muy vulnerable salir a contar mi historia y decir que necesitaba ayuda, que no podía sola”, expresó. Gracias al apoyo recibido, logró continuar su rehabilitación.
“Hoy tengo la oportunidad de estar aquí con mis prótesis puestas y caminando de nuevo”, destacó.
Por último, invitó a la comunidad estudiantil a reflexionar sobre sus propios retos y la manera de afrontarlos.
Todos tenemos nuestras propias montañas, algunas visibles, otras invisibles. No siempre podemos elegirlas, pero sí podemos decidir subirlas y cómo hacerlo”, concluyó.
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