Impulsan UDEM y Rotary la formación de agentes de paz
Créditos: Archivo UDEM
- Durante el Foro de Paz, representantes de ambas instituciones y estudiantes de posgrado compartieron experiencias sobre la resolución de conflictos, la defensa de los derechos humanos y el trabajo comunitario
La Universidad de Monterrey y Rotary fortalecieron su colaboración para promover la construcción de paz mediante la educación y la formación de agentes de cambio, durante el Foro de Paz.
En el encuentro, estudiantes de la Maestría en Cooperación Internacional y Resolución de Conflictos, con especialidad en Paz y Desarrollo, compartieron sus experiencias en la defensa de los derechos humanos, el trabajo comunitario y la atención a personas migrantes y refugiadas.
El encuentro se realizó este miércoles 14 de octubre y reunió a representantes de ambas instituciones y autoridades universitarias.
Como parte de las actividades, se presentó la placa del Poste de la Paz, ubicada en el Corredor de Banderas del Centro de la Comunidad Universitaria (CCU), la cual había sido inaugurada en febrero de este año.
La placa incluye el mensaje “Me conecto con la paz, me conecto con mi comunidad”, expresado en cuatro idiomas.
Por parte de la UDEM, asistieron Luis Iturralde Siller, vicerrector de Desarrollo; Luisana Valtierra, vicerrectora de Evolución Estratégica y Administración; Arturo Azuara Flores, decano de la Escuela de Posgrados; y Kathia Villarreal Rodríguez, directora de los programas de posgrado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales.
En representación de Rotary International se contó con la presencia de Jennifer Jones, presidenta del Consejo de Fiduciarios de The Rotary Foundation; David Eaton, gobernador del Distrito 4130 del periodo 2026-2027; Carlos Sandoval, Miembro del Consejo de Fiduciarios 2023 - 2027; y Cristóbal Sandoval, presidente del Club Rotario San Nicolás.
Durante el foro, David Eaton explicó que esta visión se relaciona con el concepto de paz positiva, que va más allá de la ausencia de guerra o violencia y contempla las condiciones sociales necesarias para que las comunidades se desarrollen en armonía.
“La paz es una sociedad en condiciones de crecer en armonía. Aquí en la UDEM ustedes están fomentando ese futuro pacífico, un futuro armónico. Rotarios en coordinación con la UDEM queremos hacer grandes cosas”, compartió.
En este sentido, Luis Iturralde Siller subrayó que la paz también se construye a través de las decisiones y acciones cotidianas, así como mediante la disposición de contribuir al bienestar de otras personas.
“La paz no se construye solamente a través de grandes acuerdos o declaraciones, se construye todos los días con nuestras decisiones, nuestras acciones y especialmente con nuestra disposición de servir a los demás”, señaló.
PROGRAMAS ENFOCADOS EN LA PAZ
Como parte del encuentro, Arturo Azuara Flores explicó el propósito de los programas académicos de la UDEM enfocados en la paz y el desarrollo, orientados a brindar herramientas a personas interesadas en comprender y atender las causas de la violencia y la desigualdad.
“Ambos programas fueron creados para quienes buscan entender las causas raíz de la violencia y la desigualdad y buscan convertirse en verdaderos agentes de cambio en sus propios círculos y comunidades”, afirmó.
En este contexto, se destacó el programa de becas Carlos Sandoval Delgado por la Paz, creado en noviembre de 2025, cuya primera generación inició sus estudios en enero de 2026.
De acuerdo con lo expuesto durante el foro, el grupo está integrado por estudiantes de distintos estados de México y del extranjero, quienes cuentan con experiencia en ámbitos como el activismo, la defensa de los derechos humanos, el trabajo comunitario y la cooperación internacional.
INVOLUCRAR A LAS COMUNIDADES
Los testimonios de tres estudiantes permitieron conocer cómo los conocimientos adquiridos en el posgrado contribuyen a fortalecer su trabajo en distintos contextos sociales.
Julieta Martínez, defensora de los derechos de los pueblos indígenas, compartió que la maestría le ha permitido ampliar su perspectiva sobre las desigualdades estructurales, la discriminación y los desafíos que enfrentan las comunidades originarias. Asimismo, destacó la importancia de transmitir los conocimientos adquiridos a su comunidad en su lengua materna.
“Entonces, sin duda, toda esta experiencia y esta información me permite a mí traducirlo en mi idioma, en mi lengua materna, y que pueda yo aterrizar también toda esta información para mi comunidad, para la gente, siempre en esta búsqueda del desarrollo, del crecimiento en toda su extensión de la palabra, en el bienestar de la misma población”, compartió.
Por su parte, Frida Soto, activista comunitaria y estudiante de la maestría, habló sobre su trabajo con grupos vecinales en el norte de Monterrey, donde participa en iniciativas relacionadas con los servicios básicos, los espacios públicos y las áreas verdes.
Explicó que su formación académica le ha brindado herramientas para comprender mejor los conflictos que surgen en las comunidades y explorar alternativas para atenderlos.
Algo que también me ha enseñado la maestría es el poder diferenciar entre lo que es un conflicto y lo que es un problema. Se ha tenido muy normalizado el solo tener relaciones de pareja, amistad o trabajo, pero se habla poco de las relaciones vecinales que al final sí nos marcan y sí nos transforman. Va a haber vecinos y vecinas que te caigan bien, va a haber otros que no te caigan bien, y creo que esto también forma parte de esta construcción de paz que habíamos discutido, que se hace día a día”, comentó.
Carlos García, estudiante de la maestría y colaborador de una organización dedicada a la atención de personas migrantes y refugiadas, explicó que sus estudios le han permitido ampliar su perspectiva sobre los procesos de integración y la reconstrucción de proyectos de vida.
En particular, destacó la importancia de involucrar a las comunidades receptoras en la búsqueda de soluciones.
“Esta maestría me ayudó a entender que el trabajo debe existir también en la comunidad, qué es lo que hacemos con las comunidades, con las universidades, con los vecinos y vecinas para que también nos veamos como parte de la solución. Ese sí es un proyecto de desarrollo que me interesa mucho impulsar en mi trabajo, que estamos intentando hacer esfuerzos para ir transformando lo que ya hacíamos, que lo hacíamos muy bien, pero quizás ir metiendo como nuevas aproximaciones al trabajo con personas migrantes y refugiadas, en donde lo hagamos con empatía, con verdadera empatía y humanidad”, indicó.
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